Poemas
mérida íntima
francisco josé paoli bolio
explicación no pedida…
no sé si los renglones que presento a continuación pueden ser considerados poesía. para mí lo son, en una expresión libre, que no busca la rima, sino dejar que las palabras encuentren su propia sonoridad y su propio sentido o sinsentido, sin acogerse a la consonancia o siquiera a la asonancia.
los vocablos quieren revelar sus diversos significados. creo que la poesía es polisémica: fecunda varias cosas a la vez, la imaginación, las apentencias propias del lector y desde luego al que las formula. cada palabra cobra sentido propio para cada degustador de la poesía, y cada una en relación con las otras, lo mismo.
los versos hablan, no a mi manera sino a la suya. se relacionan entre ellos, sin pedir permiso a las métricas silábicas, ni a la búsqueda de un ritmo determinado. más bien buscan acomodarse al sentido que cada quien pueda darles, o bien un renglón escapar del otro, como los pájaros lo hacen instintivamente.
no invoco libertad, simplemente la uso, con impulsos que pienso poéticos desde la arbitrariedad absoluta. al principio puede parecer que lo hago pues, sólo a mi arbitrio, usando mi albedrío. y tal vez eso pasa inicialmente, pero sólo al principio. las palabras suenan después como quieren, o como pueden. o callan, no suenan solas, sino que se hacen acompañar diversamente de otras, para reportar estados de ánimo, percepciones sensoriales, conceptuales o ideológicas; también introspecciones, invocaciones y evocaciones. siguen un estilo que puede identificarse en algunos momentos con poemas de e.e. cummings, nostaljias –así con la j habitual de juan ramón jiménez- y sensaciones de la vida diaria como la llevo de vez en cuando en mérida, mi ciudad natal donde vivo momentos de intenso descanso, relajación, lecturas y alguna que otra escritura.
mérida, la de yucatán, es para mi poesía. a semejanza distinta de lo que dijo rosario castellanos sugiriendo a una persona, “poesía eres tu”, yo lo digo de una ciudad, de una casa y de un patio frutal, lleno de pájaros, insectos, aromas y flores.
sé que esto que estoy explicando no se debe hacer, porque el lector de poesía, el gambusino de poemas, lo hace naturalmente, siempre que lee un texto que se presenta como poético. yo confieso que, como la mayor parte de las cosas que escribo están lejos de la poesía, y cerca del conflicto social, político, histórico o jurídico, cuando me suelto el pelo -siendo calvo- y me dejo llevar por las palabras para que ellas digan lo que quieren, para presentar su significado de manera refractada como los haces de luz o de sombra, o mostrar su realismo múltiple, ideático, biológico, psíquico o cultural.
tengo la impresión de que cuando las palabras se meten en la poesía, cobran o pueden alcanzar diversos significados y que también que los lentes de los lectores tienen distintas graduaciones y leen distintas cosas. y cuando se logra que la poesía se aloje en las palabras y las haga lucir solas o en compañía de otras que se solidarizan estética y emocionalmente con ellas, se hace un poemario.
a continuación presento esta pequeña expresión de palabras que siento, como medium o puente entre ellas, que son mías efímeramente, aunque dispuesto a que sean de ustedes los lectores.
fjpb
1
ir a mérida
recoger en suelo cal y canto
flores de mayo
colmar con ellas
floreros líquidos
perfumar la vista
revisar mis ventanas
perforadas
por pájaro carpintero
quien sin misericordia
orada
la intimidad de mi alcoba
me place
salir al patio arbolado
de la casa en itzimná
colgar hamaca y mecerme a ritmo
de mango zapote
naranja o mamey
rasan ciegos al caer la noche
murciélagos
y sobrevuelan
aguas sin peces
aunque de piscina
luego soy encantado
por el verdor oscuro de árboles
al caminar por jardín nocturno
encendido de cigarras y aromas
jazmínes galanes de noche mariposas
recibo augusta sombra
de ceiba con brazos implorantes
como dijera fernando espejo el poeta
plata lunar ilumina la noche
y diminutamente
luciérnagas fugaces
presuntuosas esquivas
lucen
por las mañanas
me disuelvo en el canto tenue
arrullador
acurrucado
con tórtolas recién amanecidas
y de nuevo las oigo
en la tarde pardeante
gozo mérida desde que pienso
volar a la península amada
a sus humorosos calores
colgar mis ensoñaciones
de la hamaca chirriante
dormir ligero de atuendos
y ventilado
mi paraíso pequeño
de irisados colores
blancura caliza
agua reflejada
en nubes plácidas y espejeras
que sólo se ponen negras cuando van a llover
tengo en mérida
laboratorio de sabores
paisajes ruinosos
y edificantes
junto a pobrezas infinitas
aguas profundas calan el inframundo
donde sacio mi sed
lóbrega
ahí nace vegetal y sagrada
el agua
cuxhá
celestes libélulas turishes helicópteros
abejas olímpicas
reina madre de la dulzura
vuelo azucarado
piches y xcaues toman piscina y patio
imán de venado descarriado
y hojas de ceiba tierna
esmeralda
tamarindo follaje trinante
zapotes melosos
caimitos pintones
pepinos kat
fascinación de zarigüellas
las llaman “zorros”
son degustadoras de oscuridades frutales
bajo el vuelo de sotses que navegan
por instrumentos
me faltan eso sí yuyas
oropéndolas amarillas azules
nidos que columpian
en aire nítido tibio
y está ausente el xtacay
que marca caminos andariegos
del mayab personal
2
en noviembre
celebramos hanal pixán
olorosos pibes
se aspiran largamente
antes de comulgarlos
mis amigos cantan
también vino y cervezas cantan con ellos
aplaudimos los de doña nancy
cocinera hmen culinaria
y recuerdo los de mi madre
acompañados por shek
agripicoso
y tanchucuá caliente
anisado
de niño visitaba panteones
con pibes humeantes
y flores amarillas
sobre lápidas frías
de calor horneado
hanal pixán de los mayas
emborracha a la muerte
infunde vida floral
las almas de los difuntos
flotan
y son anémonas nostálgicas
acarician nuestra compañía
barruntan futuros
anuncian fatales amaneceres
camposantos
dulces de calabaza melada
espíritus óseos
serenos inéditos
rocío del cielo
y de la piedra
mar profundo de la muerte
toca la puerta
y dice:
no valen trancas
de cualquier modo
las aguas nos inundarán
más temprano que tarde
dejándonos entre coloides de medusas
fluorescentes recuerdos
quedaremos con sensación de ser
infantes eternos
flotando líquidos en seno materno
por el amén de los siglos
3
mérida descanso profundo
mecido en hamaca de hilo
calor agridulce
y cantos con aroma
jazmin y azahares
las ceibas dominan todo
abrazan el cielo
límpido y nublado
azucarado de nubes
gorjeos tortoleros
mañana y tarde
luz entera
y media luz
en la piscina donde soy señor
de aguas profundas
vegetales
navegan cadáveres de hormigas
alas de langosta
avispas moribundas
los pájaros son conmigo
se bañan sin temor
chapotean a mi lado
mientras nado preparo manjares
mentales
luego desayuno sin recato
las campanas de itzimná
llaman a celebración
consagración
tañen largas convocatorias
liberan y cantan
y también sueñan
4
tengo cerca retratos y huesos
de abuelos y padres
los voy viendo en los anaqueles
acompañados de figuras mayas
y libros peninsulares
las mañanas en mérida
ofrecen sol
despiadado
purificador
las tardes dan sombra
y plantean expectativa
horas cada vez más amables
para gozar benigna siesta
hasta que las tórtolas
empiezan a cantar nuevamente
sus antiguos eternos
susurros
dulzura triste
nostalgia melada
noches luciérnagas
taciturnas
tienen calor propio
y uno que otro ajeno
la hamaca es un ser vivo
o por lo menos
es como rebozo en que nos mecía
y adormecía
nuestra madre
y nuestras nanas
la madrugada misteriosa
embrujada
atravesada de fantasmas
temores vacuos
fresca anunciación
y esperanza
del día
las mañanas nuevamente sol tierno
naciente
infante
solecito
como el de alfonso reyes
las mañanas refrescan la vida
dan luz
hacen innecesarias
las sombras
que poblaron intensamente
la madrugada
y se alejaron apresuradas
cuando el sol del niño alfonso reyes
las corretea
el sol y por tanto las sombras
son patrimonio disfrutable de la humanidad
aunque la unesco no lo haya decretado
la frescura sólo se goza plenamente
tras el calor que atosiga
el sexo sólo se dis
fruta
con la conjugación empática
sentida nítidamente
por la pareja
5
en mérida
amo a mi próximo
y a mi lejano
me deleito mirando albarradas
y siento que unen más que dividen
amo como en ninguna otra parte
el canto de las tórtolas
recién amanecidas
atardecientes
en ichcansiho
evoco a mabela
su persona irrepetible
sus modos y maneras
consejos y advertencias
me acosan
haciéndome respirar profundo
suspirar íntimo
veo con sus ojos y mis sueños
siento
la ternura en su piel transparente
su mirada
revela más de lo que ve
y alumbra
y sigue dando sentido
a mis aconteceres



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