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MIGUEL ANGEL. Notas de Francisco José Paoli Bolio.

Lunes 9 de enero de 2012



Voy a presentar a ustedes una semblanza de Miguel Ángel Granados Chapa, destacando algunos aspectos de su trabajo y de su personalidad,



Voy a presentar a ustedes una semblanza de Miguel Ángel Granados Chapa, destacando algunos aspectos de su trabajo y de su personalidad, para contribuir al conocimiento de este personaje que recibió hace unos días la medalla Belisario Domínguez. Advierto que sólo tocaré algunos elementos de su obra, porque es imposible en los términos de tiempo asignados en este Seminario de Homenaje, tocar muchos y por confiar en que otros participantes, que los ha habido muy destacados, conocen bien al personaje y resaltarán otros aspectos de su trabajo y de su personalidad.

        Conocí a Miguel Ángel Granados Chapa, a principios de los años sesenta en el siglo pasado. Desde entonces hemos sostenido una relación que pronto se convirtió en amistad, y se fue profundizando, hasta conectar ese afecto con los de nuestras familias, amigos y de nuestros hijos. Lo conocí cuando éramos estudiantes con inquietudes sociales y políticas. Los dos cursábamos la carrera de derecho y él, además, paralelamente, estudiaba la de periodismo, en esta Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.  En aquel tiempo se organizaron en ella partidos políticos estudiantiles. Era una actividad que puede decirse formaba parte del currículo oculto. Aquel acontecimiento tenía una gran significación, porque afuera, en el escenario nacional, no existía una vida partidaria que mereciera ese nombre. Había sí, un partido “casi único”, como lo bautizó el ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Pero aquel partido no era tal, sino más bien un instrumento del presidente de la República, quien nombraba a su “jefe aparente”, como lo llamó don Daniel Cosío Villegas, y tomaba todas las decisiones políticas importantes del país y incluida la propia organización política.  Así pues la gente sólo se iba al partido oficial a ponerse en consonancia con el presidente y obtener puestos públicos en cualquiera de los poderes o empresas del Estado. El titular del Poder Ejecutivo era el factotum de la política en México. Y el partido era sólo el transmisor electoral de las decisiones del Presidente, y no una organización de ciudadanos que toma sus decisiones democráticamente.

En la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, se decidió entonces formar un sistema de partidos estudiantiles, como en otras escuelas básicas se organizó, muchos años atrás la experiencia de la “República escolar”, como ejercicio de aprendizaje en el que los alumnos eran electos miembros de los tres poderes y ponían en escena el funcionamiento de algunas relaciones entre ellos; con ese experimento los escolares conocían las funciones y los órganos del Estado. Se puede decir que la “República escolar” era una clase práctica de civismo. En una experiencia parecida se crearon en aquel tiempo tres partidos[1]: el Revolucionario Estudiantil (PRE), el Socialista Estudiantil (PES) y el Auténtico Universitario (PAU), al que perteneció Miguel Ángel Granados Chapa. El primero era una extensión del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque en él no mandaba el presidente de la República, sino que la asamblea de estudiantes miembros de ese partido elegía su dirigencia y en ella se tomaban decisiones sobre la estrategia y las tácticas que pondría en marcha. El PES con “ese”, lo integraban estudiantes que se identificaban con el pensamiento y la acción de los socialistas de diversas familias. La novedad en ese cuadro de partidos, era el Partido Auténtico Universitario, que se organizó con estudiantes que se identificaban como socialcristianos, con preocupaciones políticas y deseos de transformación social. Antes que el PAU se había organizado en México en 1962, el Frente Auténtico del Trabajo (FAT), que era el movimiento sindical de esa misma corriente y que subsiste hasta nuestros días. Recuerdo algunos nombres de estudiantes de ciencias políticas que formaron el PAU en aquellos tiempos: Manuel Laborde, Enrique Rubio y Rafael Rodríguez Castañeda.

A finales del año de 1963 yo fui electo secretario general de la Juventud Demócrata Cristiana (JDC) de México, con lo cual tuve la tarea de establecer contacto y relaciones con todos los grupos estudiantiles y de otros sectores, que tenían afinidad con esta corriente. La JDC era la organización juvenil del Movimiento Social Demócrata Cristiano (MSDC). Miguel Ángel Granados Chapa fue el primer coordinador de Comunicación Social del MSDC, en los primeros años de existencia de esa organización. También se conectó a nivel internacional con el italiano nacionalizado argentino, Roberto Savio, fundador y director de la agencia de prensa Inter Press Service, sostenida por los demócrata cristianos italianos. Miguel Ángel fue corresponsal de Inter Press Service en México durante unos años. Debo aclarar que aquella experiencia política estuvo vinculada fundamentalmente con la corriente progresista del socialcristianismo, que tenía sus mayores referentes en las posiciones de Juan XXIII, en el movimiento obrero y campesino, y que buscaba realizar las reformas que condujeran a relaciones de mayor justicia e igualdad. El Partido latinoamericano que más ascendiente tuvo en los jóvenes mexicanos fue el chileno cuyo lider era en aquel tiempo Eduardo Frei Montalva, electo en 1964 presidente de Chile. También tuvo una gran influencia en la organización mexicana la Confederación Latinoamericana de Sindicatos Cristianos (CLASC)[2], cuyo secretario general era el argentino Emilio Máspero, que vino en diversas ocasiones a México y tenía una representación permanente en nuestro país[3].

Otro de los dirigentes del MSDC, fue don Horacio Guajardo y Elizondo, padrino de boda de Miguel Ángel, católico progresista que dirigió la revista Señal y fue asesor del FAT. En su comentario sobre un libro de Guajardo, Miguel Ángel nos da señas de su propia identificación progresista y de comunicador. La publicación es descrita así por nuestro periodista homenajeado:

“El libro de Guajardo (cuyos títulos: abogado, profesor, periodista, se resumen en uno solo: hombre honrado), parte del concepto de expresión hasta llegar a la forma política en que ésta es básica, la democracia. Enriquece su capítulo referido al humanismo con páginas de dos hombres de Dios: San Francisco y Theilhard de Chardin. Se trata en suma, de un libro esclarecedor acerca de un fenómeno sobre el que las obras de este tipo no son comunes”[4].

Me refiero ahora a algunas cualidades y capacidades personales de Miguel Ángel que siempre me han impresionado. La primera aquella que atribuía a su maestro Horacio Guajardo: su honradez a toda prueba. He sabido de varias tentaciones que personas poderosas le han tendido y no ha caído en ninguna. Cuando Miguel Ángel sostiene algo es por convicción, porque le parece que esa causa es noble, justa o correcta. Acepta que se le informe, que se le den datos desde los diversos puntos de una cuestión o de un conflicto. Y si los datos o informes que le dan están cargados hacia una posición, él busca los puntos de vista e informaciones del punto de vista contrario, para tener elementos de juicio suficientemente equilibrados. Nunca acepta chantajes o amenazas. Nunca se atemoriza por el tamaño o el peso que pueda tener una persona a la que exhibe por su conducta dañada, equivocada o falsa. Y en estos cuarenta y siete años de ejercicio profesional que lleva, ha denunciado a personas con un enorme poderío económico social y político. En su larga trayectoria periodística que empieza en los años sesenta cuando era estudiante de esta Facultad, muestra una valentía y un carácter inquebrantables.

Les voy a contar una anécdota que ilustra esa decisión de exponer la verdad y ese valor que se requiere cuando uno pone en blanco y negro, responsabilidades y daños que causan a la sociedad grupos de interés. Cuando íbamos ya avanzados en el curso de nuestros estudios profesionales, Miguel Ángel fue jefe de redacción de un semanario, que se publicaba con el formato de tabloide y que se llamaba Crucero (1964).  Lo dirigía don Manuel Buendía, uno de los maestros que Miguel Ángel ha reconocido en diversas ocasiones.  Buendía fue un periodista que realizó grandes denuncias de grupos de extrema derecha,  y como ustedes recordarán, fue asesinado por un sicario y el autor intelectual fue un exdirector del la Federal de Seguridad. En el ámbito estudiantil había un grupo ultramontano, que tiene hoy día sucesores como “El Yunke” que nos ha descrito en dos libros el periodista Álvaro Delgado[5]. Entonces eran grupos secretos, con fachadas conocidas, que se caracterizaban por ser anticomunistas, antisemitas, antimasones y admiradores a ultranza de los movimientos nazifascistas internacionales.[6] Los identificábamos de distinta forma, a veces por sus fachadas externas o por su origen: a los de Guadalajara los llamábamos “tecos”, a los de Puebla “fúas” (por ser miembros del Frente Univesitario Anticomunista, FUA), a los del Distrito Federal “muros” (por ser miembros del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, MURO). Miguel Ángel publicó durante siete semanas si no recuerdo mal, la contraportada del periódico Crucero, a página entera, información sobre estos grupos extremistas, su forma de organización, la juramentación en ceremoniales secretos de los miembros que incorporaba, sus fuentes de apoyo y los nombres de sus dirigentes, su ubicación en las universidades públicas y privadas y, en general, sus acciones extremistas. Yo recuerdo que le proporcioné datos sobre estas organizaciones que publicó con su firma, sin revelar su fuente, en aquellas planas de Crucero, que valdría la pena volver a publicar como un complemento de los libros de Álvaro Delgado y los de Manuel Buendía sobre organizaciones de extrema derecha. Aquellas publicaciones no las dejaron pasar los extremistas sin dejar su lección violenta contra Miguel Ángel, que pensaron sería docente y amilanaría a nuestro joven periodista.  Un tiempo después de la aparición de las denuncias  publicadas en Crucero, a la salida de su clase aquí en la Facultad de Ciencias Políticas –porque entonces ya era ayudante de profesor-, lo abordaron algunos “oyentes” que habían estado en su clase para hacerle algunas preguntas, caminando con él por el corredor. Al llegar al estacionamiento, el grupo de jóvenes que se hacían pasar por estudiantes, lo atraparon a la fuerza, lo metieron a un Mercedes Benz sin placas y lo fueron golpeando por el camino. El coche se dirigió a un paraje solitario de la Delegación Magdalena Contreras, que es de todavía de las menos pobladas y que entonces tenían grandes terrenos baldíos, o en los que se desarrollaban actividades agrícolas. Allí lo amarraron a un árbol, le desnudaron de la cintura para abajo y le dieron un paliza feroz con las hebillas de los cinturones, aquellos jóvenes sicarios. Le gritaban mientras lo golpeaban que lo hacían para darle una lección y por haber escrito las páginas de Crucero en que él los encueró con la pluma, mostrando el talante malhechor de esos grupos, su condición sectaria y fanática. Miguel Ángel perdió el sentido en la golpiza y ahí lo dejaron sus atacantes, bañado en sangre y en coraje. Cuando caía la tarde, pasó cerca del árbol donde Miguel Ángel estaba atado, un leñador que se apiadó de él, lo desató y lo llevó a la clínica donde lo atendieron. Esta anécdota nos deja ver que Miguel Ángel ha experimentado ataques y amenazas por la libertad con la que se expresó desde sus primeras columnas. Miguel Ángel continuó haciendo denuncias de estos grupos ultras sin atemorizarse. No tuvo los efectos buscados la acción violenta de aquellos grupos, sino que por el contrario atizaron su espíritu crítico y la ampliación de sus señalamientos. Como muestra de que esa actitud crítica se mantenía cito enseguida parte de un artículo de Miguel Ángel, publicado en su “Plaza Pública que entonces aparecía en el periódico Cine Mundial:

“La campaña que ha sido  lanzada por la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) que nació para ser conservadora y reaccionaria. Pero ahora podrá convertirse, más que nunca, en un grupo de presión fascista. Personas bien identificadas con organismos como el MURO, han tomado la dirección de la UNPF. El nuevo presidente es Eduardo Turati. ¿No una persona de ese nombre participó en 1965 en el asalto a un periodista que había denunciado a los grupos secretos de corte fascista que se ocultaban tras la mampara del MURO? El secretario general es Federico Muggemburg, un tránsfuga o infiltrado en un movimiento democristiano de carácter progresista que murió en flor en la mitad de los sesentas, y que se reveló más tarde como un “delator” de las supuestas conspiraciones en las que participaban estudiantes católicos a los que se pudiera llamar en una denominación muy genérica de izquierda.”[7]

He sabido que Miguel Ángel ha rechazado cohechos mayores y menores, desde una casa que le ofrecieron en la colonia Campestre Churubusco, hasta pretendidas dádivas menores que no son necesariamente cohechos, sino algunas veces amabilidades de quienes se quieren ver bien tratados por nuestro laureado periodista. En ocasiones lo he visto devolver en un restorán una botella de vino que le mandan de otra mesa. Hasta ese punto llega su escrúpulo, porque no ha querido ver condicionadas sus posiciones y opiniones, ni virtualmente por aceptar pequeños regalos, que en algunos casos pudieron tener sólo intenciones de halago. Su honradez profesional y su compromiso con la verdad, o con lo que él concluye que es la posición correcta tras estudiar los asuntos, han sido rigurosos, y hasta escrupulosos. Eso le ha dado sin a su gran prestigio. A esto hay que sumar que Miguel Ángel aporta en su tarea informativa datos, argumentos, fundamentos legales, testimonios de personas. Hay que destacar como contextualiza sus planteamientos y frecuentemente los historiza, mostrando que además de comunicador y de abogado, que tiene una memoria prodigiosa[8].

Miguel Ángel tiene muchas facetas en su actividad pública, fundamentalmente como comunicador. Y en las tareas de la información y la comunicación en que ha estado comprometido prácticamente toda su vida, se ha metido a terrenos en los que desarrolló una capacidad de análisis muy destacada. Me quiero referir en particular a dos de estos campos para aportar elementos que nos muestren aspectos de relevantes en las tareas de nuestro comunicador: los procesos electorales y el debate parlamentario. Se trata de dos campos claramente políticos en los que ha penetrado con hondura e incluso ha participado como protagonista de ellos[9].

Constantemente ha publicado artículos sobre la cuestión electoral y sobre procesos electorales que van ocurriendo en el plano federal y local. Publicó hace 23 años Votar, ¿Para qué? Manual de elecciones[10], en el que da cuenta de los procedimientos electorales, la forma correcta de ejercer el voto y otras instrucciones. Entre 1994 y 1996, fue Consejero Electoral del IFE y como tal profundizó en esa materia desde el punto de vista jurídico y político. Esa tarea, la dirección general de Radio Educación y la jefatura de noticieros del Canal 11, han sido sus tareas como funcionario público. En 1992, publicó una crónica del proceso en el que compitió el doctor Salvador Nava por la gubernatura de San Luis Potosí, ¡Nava sí!, Zapata no!, en el que denuncia el fraude cometido contra ese luchador potosino. En su Constancia Hidalguense, ha dado cuenta de los procesos electorales y de la trama política de su tierra natal[11].

Otra faceta de Miguel Ángel que habría que comentar es su trabajo periodístico en la radiodifusión, a la que desde niño tuvo una notable inclinación: como juego voceaba las noticias que leía de periódicos viejos, en la soledad de su habitación. Ha sido comentarista de varias estaciones de radio importantes, como Núcleo Radio Mil (de donde fue despedido por sus opiniones que resultaron incómodas para los dueños de la radiodifusora), el noticiero de José Gutiérrez Vivó y la más notable, en Radio Universidad, en la que lleva diez y seis años, y espero que continúe muchos más. En ese programa universitario se ha caracterizado por el buen uso del español en la palabra hablada, como lo hace en sus escritos también cotidianamente, lo que le ha franqueado la entrada como miembro de número a la Academia Mexicana de la Lengua.  En sus programas de radio, las noticias y su análisis cobran un sentido mucho más claro y contextualizado para sus radioescuchas. En Radio Universidad, plantea casos que no se escuchan en otras radiodifusoras, invita personajes que no tienen acceso a los medios y también divulga actividades universitarias y de difusión cultural, que no se conocerían de otra forma. Todas sus emisiones revelan su tino y buen gusto, que incluyen música y literatura. También ha participado en un programa tipo panel de análisis del acontecer político en Radio Educación, con periodistas como Ricardo Rocha, Virgilio Caballero y Javier Solórzano.

Miguel Ángel ha escrito libros en los que analiza los actos de los presidentes, con un enorme valor y con mucha información. Se trata de revisiones críticas de la acción de los gobernantes más importantes del país. Destacan entre estos libros: ¡Escuche, Carlos Salinas! y Fox & Co., biografía no autorizada[12]. Del primero recojo un par de párrafos sobre las malas relaciones del ex presidente Luis Echeverría, con el ex presidente Carlos Salinas, que resultaba ser un “emisario del pasado” (frase acuñada por Echeverría, refiriéndose a Díaz Ordaz). Esas relaciones y recriminaciones indirectas tan propias de la política mexicana, fueron contadas jocosamente por Miguel Ángel como se oirá a continuación:

“El 17 de enero de 1996, cuando el expresidente Luis Echeverría cumplió 74 años, sus nietos se arremolinaron en torno suyo, gritando alborozados y a coro: ¡‘Nadie nos coordina!, ¡nadie nos coordina!. Era el modo festivo de corroborar lo dicho, en uno de sus rasgos raro de humor, seis semanas atrás por ese abuelo. Acusado por Salinas de coordinar la campaña en contra suya, Echeverría quizo ilustrar su ajenidad al asunto negando que coordinara políticamente a nadie. Y remató diciendo que no coordina ni a sus nietos.

“Con habilidad, pero sin resultados, Salinas intentó poner de su lado a la enorme cantidad de mexicanos a quienes produce erisipela el solo recuerdo de la gestión de Echeverría. Y, en el mismo sentido que su recado de marzo anterior al presidente Zedillo, a quien aconsejó reconocer que quienes atacan a Salinas lo atacan en realidad a él, pretendió que tras la campaña en su contra se esconde una lucha entre dos proyectos. O, más claramente, que se pretende destruir el llevado adelante entre 1988 y 1996.”[13].

Miguel Ángel ha sido un gran combatiente por la libertad de expresión y por el derecho a la información. Libertad y derecho que no se contraponen como piensan algunos intelectuales y empresarios, sino que se complementan. Desde que se inscribió el derecho a la información en el artículo 6° de la Constitución en 1977, publicó un sinnúmero de artículos para denunciar su no cumplimiento y la omisión de su reglamentación que lo nulificaba. En los últimos tiempos, como coordinador del Consejo Consultivo de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI), ha impulsado y la idea de que el Congreso legisle sobre una Ley de medios que lo garantice y lo haga viable. En abril de este año argumentó ante el grupo plural de senadores que preparaba un proyecto de ley de medios, la necesidad de tener el desarrollo necesario del derecho de la información, legislando sobre una ley de medios

Para que estos sean responsables con la sociedad, cumplan con un servicio público, con una programación responsable  que contribuya a la educación y no la neutralice y realicen un servicio a las audiencias para que estas dispongan de mejores medios de realización y que no sean sólo instrumentos del comercio y la especulación.

                 Ciudad Universitaria, 22 de octubre de 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía de Miguel Ángel Granados Chapa:

 


    Excelsior y otros temas de comunicación Editorial Caballito, México 1980.

    La Banca Nuestra de Cada Día Océano, México,1982.

    Alfonso Cravioto, Un Liberal Hidalguense Océano, México, 1984.

    Votar, ¿Para Qué? Manual de elecciones Océano, México, 1985.

    Comunicación y politica, Océano, México,1988.

    ¡Nava sí, Zapata no!: la hora de San Luis Potosí: crónica de una lucha que triunfó Grijalbo, México 1992.

    ¡Escuche Carlos Salinas! (Océano. 1996).

    Vivir en San Lázaro cien días de una legislatura, Oceano, México 1998.

    Constancia Hidalguense, Grijalbo, México, 1999.

     Fox & Co. Biografía no autorizada, Grijalbo, México, 2000.

    Tiempo de Ruptura, la fracción Elbiazul, Planeta, México, 2004.







[1] ) Creo que fue el año de 1963



[2] ) Con el tiempo la CLASC se transformó en Confederación Latinoamericana de Trabajadores (CLAT), borrándose la referencia al cristianismo, para presentarse como organización laica.



[3] ) El representante de la CLASC en México fue Andrés Mercado, otro argentino socialcristiano, dirigente muy cercano a Emilio Máspero, que estuvo impulsando el desarrollo del Frente Auténtico del Trabajo, que fue la organización más importante que fue el único que logró echar raíces en el movimiento sindical mexicano. Esta organización fundó y desarrolló el Instituto Técnico de Estudios Sindicales, que dirigió por unos años Manuel Rodríguez Lapuente.



[4] ) Se refiere al libro de Guajardo, Teoría de la Comunicación Social.



[5] ) El Yunke, la ultraderecha en el poder, Plaza y Janés, México 2003 y El Ejército de Dios, Plaza y Janés, México, 2004.

 



[6] ) Los informes que obtuvimos entonces, eran en el sentido de que los dos grupos secretos principales se organizaban como Liga Universitaria Nacionalista y Liga Universitaria Reestructuradora.



[7] ) El artículo fue publicado en el libro Excelsior y otros temas de Comunicación, Ediciones El Caballito, México 1980, pág. 110. El artículo apareció el 3 de mayo de 1978.



[8] ) Mucha gente me ha comentado que piensa que Miguel Ángel debe tener una buen número de colaboradores para obtener tanta información y datos como publica en sus artículos. Yo les he informado que tiene apenas un ayudante y un gran archivo en la memoria. Varios no me creen lo de la memoria. Habría que agregar que nuestro amigo periodista, realizó estudios a nivel de doctorado en Historia en la Universidad Iberoamericana.



[9] ) Ha sido miembro del Consejo General del IFE y candidato a Gobernador por el Estado de Hidalgo. Desarrolló en el periódico Reforma, la crónica parlamentaria, que publicaba, además de sus artículos, de manera sistemática, al día siguiente de las sesiones de las Cámaras. Ha públicado varios libros que concentran esta crónica, Vivir en San Lázaro, cien días de una Legislatura, Océano, México 1998 y Tiempo de Ruptura, la fracción Elbiazul, Planeta, México, 2004.


[10] ) Editorial Océano, 1985.



[11] ) Grijalbo, 1999.


[12] ) El primero publicado por océano en 1996 y el segundo por Grijalbo, 2000. El libro sobre Fox, no incluye un análisis sobre su tarea como gobernante nacional , sino que es una biografía del guanajuatense que se centra en sus antecedentes empresariales, incluidos los de su familia, sus candidaturas al gobierno de su estado y a la propia presidencia. El libro aparece a principios del sexenio de la alternancia, para darnos una idea de quién era el Presidente electo.


[13] ) Op. Cit. Pág 157.

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